Si eres amante de los animales sabrás que cuando pensamos en nuestras mascotas pensamos en la alegría, la felicidad y la compañía que traen a nuestra vida. Los consideramos parte de la familia y los queremos casi como si de un hijo se tratara. Con tonterías, cariño y lealtad, las mascotas ofrecen algo que no se puede encontrar en ningún otro lugar.

Sin embargo, no nos gusta pensar en los gérmenes y bacterias que también traen a nuestro hogar. Compartiendo nuestros hogares de la forma en que lo hacen, es inevitable que también contribuyan al desgaste del mismo. Las patas sucias, el malestar estomacal y los accidentes dentro de la vivienda son parte del hecho de tener mascotas. Cada vez que nuestra mascota entra en casa, trae consigo una variedad de suciedad, alérgenos y bacterias. Con el tiempo, puede dañar los suelos de la vivienda, las alfombras o moquetas y nuestra salud.

Pero tener como compañeros de vida a nuestros amigos peludos no tiene porqué significar renunciar a una vivienda bonita y limpia. Por ello es tan importante mantener nuestras alfombras limpias, libres de olores y caspa de nuestras mascotas.

Una de las manchas más comunes a las que contribuyen las mascotas es la suciedad simple. Las mascotas no se detienen a limpiarse las patas como hacemos las personas con los pies, pero el lodo no es propenso a dejar olores permanentes, por lo que es una cuestión fácil de abordar. Pero por mucho que nos esforcemos en mantener limpias las patas de una mascota, es inevitable que las bacterias entren en el hogar.

La orina de mascotas es la segunda mancha de mascotas más común. El problema con las manchas de orina de mascotas es que afectan a todas las capas de la alfombra. La mancha en la superficie de la alfombra es solo una pequeña parte del problema. A medida que la orina empapa las fibras de la alfombra se extiende y crea cristales de orina que mantienen ese «olor a orina» durante años. El olor de orina perdurará si no se elimina la mancha completa, incluido el contenido de la almohadilla.

La rutina de limpieza diaria juega un papel importante,  aspirar es esencial, pero solo con la aspiración no conseguiremos eliminar completamente la suciedad,  desinfectar las alfombras ni eliminar el mal olor. Se hace necesaria una limpieza profesional cada 6 o 12 meses (depende del tráfico sobre la misma) para garantizar una limpieza a fondo, y libres de contaminantes.