Un tapiz es un imán para las partículas de polvo y olores. Aunque los tapices se pueden limpiar en casa, deben tratarse con extrema precaución porque el proceso de limpieza de textiles puede dañarlos. Cada vez que se limpia un tejido, éste sufre un cierto grado de pérdida, ya que las fibras rotas o sueltas se aclaran. 

Algunos métodos de limpieza son más duros que otros. Los más dañinos son las lavadoras. Su acción daña y rompe las fibras, mientras que los ciclos de centrifugado las aplastan. Por ello, no lavarlos nunca en la lavadora. Tampoco lo sumerjas en una bañera porque se pueden dañar las fibras y afectar al tinte del tapiz de diferentes maneras. 

Aunque el método más familiar para limpiar tejidos es utilizar agua y detergente, sin embargo, en los tapices antiguos no debes ni considerarlo, porque la limpieza en húmedo puede dañarlos mucho. El agua puede hacer que el algodón y el lino se encojan, especialmente cuando se combinan con calor. Esta contracción no solo reduce la longitud del hilo, sino que también aprieta el tejido de la tela, provocando tensión y distorsión. De manera similar, la lana puede encogerse o enmarañarse irreversiblemente, mientras que si los tintes en un tejido no son fijos, pueden correr y dañar las áreas adyacentes.

Los textiles son notablemente más débiles cuando están mojados y, por lo tanto, mucho más fáciles de dañarse o rasgarse. En algunos casos, una ligera presión con los dedos al intentar manipular un tapiz antiguo que esté húmedo es suficiente para dividir el tejido. Por último, muchos tejidos se encogen y se deforman a medida que se secan. 

Por lo tanto, siempre es mejor que pruebes una limpieza en seco para obtener mejores resultados.

Por todo lo anteriormente mencionado, si vuestra pieza es valiosa o antigua, la mejor recomendación que podemos hacerte es que la limpieza la realice un profesional, solo así evitarás que se produzcan daños irreparables.

Si aún así decides realizar tú mism@ la limpieza más cotidiana, lo más importante es evitar la acumulación de suciedad. Para alargar la vida de un tapiz, debemos aspirar el mismo con frecuencia, para eliminar la suciedad suelta que puede degradar las fibras o empaparlas si la pieza se moja. Para hacerlo correctamente, coloca una pieza de malla sintética sobre el tapiz, nunca de metal, y utiliza maquinaría especial de limpieza de tapicerías para aspirarlo. Nunca intentes esto con una pieza que esté bordada o cosida con cuentas, los hilos sueltos o las perlas podrían soltarse por la succión.

Por supuesto, si se moja o utilizas agua, nunca lo cuelgues húmedo. Si lo hace, podrá formarse moho en la parte posterior donde las fibras tocan la pared y la tensión sobre las fibras mojadas podrían estirarse bajo el peso.

Recuerda que al moho le encanta crecer en lugares húmedos que no tienen la ventilación adecuada. 

Recuerda también que el daño causado por la elección del método de limpieza incorrecto puede ser irreversible. 

Evita los remedios tradicionales de limpieza porque aplicados a tapices contribuirán a su desaparición en lugar de prolongar su vida. Arcillas, leche, pan, salvado, harinas…son muchos de los remedios que te encontrarás en Internet y al contrario de lo que se pretende con ello, limpiar un tapiz, atraerán y nutrirán insectos y alimañas, fomentando el crecimiento de moho en condiciones de humedad.

Proceso 2

Proceso 1

Proceso 4

Proceso 3

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Os mostramos la limpieza artesanal de un tapiz del Siglo XVII que hemos realizado recientemente.Para su limpieza, hemos utilizado el magnífico sistema de limpieza de Host Dry Spain.